También lo podemos dar la vuelta a la historia y ponerla a ella como una cazafortunas que seduce al cuarentón pringado de turno con casa, coche y una buena cuenta bancaria y cuando deja de darle caprichitos y está viejo, le da la patada con la mitad de sus bienes y a la busca del próximo pringado al que sacarle la pasta como buena vividora de turno.