Hola, guapa.
Por lo que cuentas, me da la sensación de que aquí eres tú la única que hace y va a hacer sacrificios y esfuerzos para estar juntos. Spoiler: suele salir mal y encima harías esos esfuerzos por un tío al que has visto muy poco.
Yo podría contar miles de ejemplos míos pero el que va al pelo es el de una amiga a la que los padres «emparejaron» con 13 años con el hijo de unos amigos a los que los padres querían mucho (lo típico: nuestra hija con vuestro hijo qué buena pareja hacen) pero que se habían ido a vivir a 350km y, por tanto, se veían una vez cada mes/dos meses (estamos hablando de los 90 antes de internet y los móviles para todo el mundo). Se casaron con veintitantos y ella se fue a vivir con él a su ciudad y ese hijo maravilloso y yerno perfecto resultó ser un cabrón con pintas que le puso más cuernos que un saco de caracoles (incluida alguna menor de 15 años, aunque el límite estaba en 13 por aquel entonces por lo que no hubo delito).
Mi amiga se separó a los pocos años pero le quedó la sensación de haber malgastado años de su vida adolescente/juvenil con ese pavo que no se merecía nada.