Me siento totalmente identificada contigo, he llegado a cancelar planes de fines de semana enteros por alguien que parecía sincero para quedarme esperando hasta el domingo una confirmación que nunca llegó, una respuesta o al menos una mala excusa, pero no… simplemente el silencio, la nada, si había algo debió ser sólo mi imaginación. Consuela saber que no soy la única a la que le pasa, pero cabrea, jolín cómo cabrea. Que te vendan humo, que tambaleen tus cimientos y tus principios con mentiras, que a pesar de jurarte a ti misma que no te volverá a pasar, cómo evitarlo? Dejando de confiar? Y si por fin alguien quiere cumplir con lo que dice? Es injusto, es cruel y no nos merecemos ser siempre las histéricas, las que fuerzan las cosas, las que lo estropean todo. Porque, aunque me resisto a la obviedad, empiezo a pensar que es verdad eso de que son todos iguales.