Buenas Diana y a todos, me animo a escribir porque estaba leyendo tu historia y es casi idéntica a una que me dejó un poco tocada y que yo viví hace unos años;cambiando el nombre de los personajes y los lugares, el título podría ser el mismo: «Catfish, historia de un cobardica gilipuá, volumen II».Si me pongo a contaros la historia seguro que me enrollo y no quiero, pero os aseguro que es parecidísima. Lo que sí quería comentar, por si a vosotros os han pasado también, son las «señales»: Cuando se acerca la hora del reencuentro, él alega estar muy ocupado (o lo presupones tú,porque no podría ser por otra razón), pero una voz interior ya te dice que hay algo que no va bien. No lo quieres creer, no es posible. Pero ya cuando el día de antes es incapaz de por lo menos comunicarse un minuto para fijar un lugar y una hora para cuando llegues, es decir, que sabes que vas a llegar a una ciudad sólo para estar con él cogiendo un maldito avión y gastándote considerable money pero no sabes ni a dónde tienes que ir cuando aterrices… Sorry, pero esto tiene chamusquining smell, my friend.
Sinceramente, no entiendo por qué hacemos esto. Si no quieres quedar con una persona, pues leche, díselo y punto y pelota. Hay muchas formas de decir las cosas. Además, el encuentro era «sin expectativas», ¿no? ¿No podía tomarse unas cañas contigo, disfrutar de Barna callejeando como personas normales? Sobre las razones, a falta de confesión, podrían ser varias: Que tiene pareja y se aburría y mientras estabas en la distancia no había peligro; Que tenga a varias como tú; Que realmente a la hora de la verdad no te haya querido ver y por la vergüenza de haberte causado las molestias del viaje ha optado por lo más fácil, que es desaparecer. Vale, también puede haberse despeñado mientras hacía parapente de emergencia para rescatar a unas ovejas perdidas en el monte Sinaí, pero es menos problable.
Sólo una cosa más te digo y con esto termino: Han comentado que estos vuelven. Lo hacen siempre, créeme. Cuando menos te lo esperas, a los meses, años recibes el mensajito de nothing happened: «Hola guapa cómo tas». Si fuera tú (es lo que hice en su momento) le pediría explicaciones preguntándole directamente pero sin parecer enfadada (para que no se ponga enseguida a la defensiva), dándole la oportunidad de darte una explicación sobre todo por ti; esto no es para que el pavo encima se quite un cargo de conciencia, sino por ti, para que al menos tú sepas por qué y no le des vueltas buscando teorías. Si no lo hace ni con esas, si te pone excusas raras, si intenta manipular la situación echándote la culpa a ti y cosas del style…Bloquea, huye y olvida. La vida es corta y no necesitamos tener a más cobardes de lo necesario. Tú eres una valiente porque te has ido fuera, estás viviendo en una ciudad cojonuti (te lo digo yo), aprovecha al máximo tu experiencia por allí, vive y aprende. Un besico y viel Glück, guapa!