Pero a ver mujer, voy a ir un poco más allá de «yo lo mando a la chingada sin escalas». Piensa por un segundo que para ese «se van a vivir juntos», es una cosa de dos, tú vas pagar renta, vas a dar dinero para la comida y los servicios, ¿cómo es que dejas que él te imponga cuando la casa y todo va ser de los dos? Yo tampoco entiendo porque le das ese poder y si continúas por allí, suerte, vas a comenzar la espiral del sometimiento y la renuncia a a ti misma para satisfacer al machito. Y te digo algo más, ese descenso lo iniciaste hace un rato ya, por eso no puedes reaccionar como un mujer sana y decir: estás pero si bien pendejo, mi perro se va conmigo y no se discute. Pero como ya estás habituado a complacerlo, por eso estás pensando en dejar al perro. Hoy el perro, mañana golpes, abusos, violaciones. Es tu decisión, aún estás a tiempo de escapar.