Me he sentido identificada con lo que cuentas.
Mi pareja (por llamarlo de algún modo) se comporta de manera muy similar a la tuya.
No nos besamos hasta que yo me lancé.
Pasaron varios meses hasta que hicimos algo más que besos.
Se agobia cuando yo le expreso la más mínima necesidad.
Ha conocido a algunos familiares míos de casualidad y de manera informal. Ni hablar de que yo conozca a su familia.
Muy simpático, todos le adoran.
De vez en cuando se retira a su cueva (su habitación es su templo).
Yo soy muy diferente a él. Intento entenderlo, y vamos muy despacio.
El problema es que yo también necesito ser escuchada y atendida. No quiero forzar ni agobiar, y esto no puede quedarse estancado eternamente.
Por ejemplo, se agobió mucho cuando le propuse irnos juntos de vacaciones. Resultado: nada de vacaciones juntos. Él sí se va de vacaciones con sus amigos porque «tiene esa costumbre».
Tu pareja, ¿no será cáncer? Es que ya no sé qué pensar.