Personalmente, no renunciaría jamás a mis perros. Son parte de mi familia, y mi pareja debería saberlo y aceptarlo. Por la forma en que lo explicas, me ha llamado mucho la atención el uso del lenguaje: «el perro no va a venir con nosotros»… me ha puesto los pelos de punta. Es una frase que puede decir un padre a un hijo, pero no se la dices a una pareja con quien pretendes construir una relación de igualdad. A mi me haría saltar las alarmas. No quiero precipitarme, pero me suena al típico caso de persona cobarde que, como no tiene huevos a dejarte, te pone en una situación que sabe que para ti no es tolerable para que seas tú la que cargue con la «culpa» de haber dejado la relación.