Cuesta cogerle el tranquillo, no eres la única a la que le pasa. Es como cuando quieres bailar sexy o hacerte una foto provocativa, en tu cabeza te ves ridícula aunque a otros ojos seas una bomba erótica.
Lo primero es relajarte, no te presiones a ti misma ni te analices cada segundo. Ayuda prepararse un espacio tranquilo y sin distracciones para centrarse en el momento, como con el sexo físico.
Lo mejor es decir las cosas tal y como te gustaría que sucedieran en vez de irse a los tópicos de «¿Qué llevas puesto?» o repetir las frases artificiosas que sueltan en el porno. Hasta que cojas soltura, puedes escribir un diario de fantasías y tomártelo como un ejercicio de creatividad. Si te cuestan las descripciones, viene bien leer literatura erótica, ver películas con escenas subidas de tono y tomar de ellas los elementos que te hacen entrar en situación.
Si te gusta el rol play, puedes proponer interpretar una escena por escrito y meterte en el papel. Ya la que os guste, escenas de médicos, profesores y alumnos, en la oficina, romanos, El Señor de los anillos o lo que más os motive, no hay límites. Cuánta más variedad e imaginación, menos incómodo y mecánico se hará.
Otra idea para meterse en situación es jugar con el correo físico y enviaros cosas que transmitan un recuerdo picante. En una relación a distancia que tuve, nos mandábamos lencería, alguna colonia que usaba el otro, juguetes y objetos que nos facilitara visualizar el momento. Cuando no es tan fácil tener sexo, hay que agudizar el ingenio.
Ve poco a poco y no te preocupes por la vergüenza, él ya te desea lo bastante para que cualquier palabra o gesto prenda la pasión. No te va a juzgar para nada. Mucha suerte con vuestra relación.