Esos cinco meses significan el adiós, me temo. Creo que sabes que al volver a tus hábitos (estar en casa de tus padres, estar con tus diversiones, con tus amistades, etc…) serán la estocada a una relación que no sólo se ve abusiva (no me corresponde a mí usar la palabra «maltrato») sino que es innegablemente débil.
Y, ¿sobre sus hijos? Probablemente sea lo más maravilloso que tiene ella. No te arriesgues, sin embargo, a que se usen como arma en esta relación. Yo cortaría por lo sano, les explicaría que os tenéis que separar porque las cosas son así y ya está. Te morirás de ganas de ir un día con ellos al cine, o al parque, o a tomar una hamburguesa: pero una persona así (o su padre) será capaz de manipular la situación para hundirte.
Parece un chico estupendo. Sano. Agradable. Todos hemos cambiado un poco nuestros hábitos cuando estamos con alguien, una mezcla de «hacer feliz al otro» con «adaptarnos para que la convivencia sea saludable» pero tú estás renunciando a ti mismo por querer a alguien que ha tejido una red para ti. Te hunde, pero esperas que ella te levante. Te humilla y de algún modo exiges su validación.
La quieres mucho, pero no confundas amor con querer salvar a alguien. Porque una persona así, después de todo lo que ha pasado, necesita ayuda profesional.