Me sorprende y perturba que trabajando de cara al público no haya tenido problemas. Personalmente, no volvería a un establecimiento donde el dependiente huele a cadáver. Reconozco que estando sola y sin tratar con nadie puedo estar varios días sin ducharme, tengo muy arraigada la pereza. Pero es muy distinto pasarse semanas así y más cuando tienes que tratar con otras personas.
Es preocupante que lleve la pereza a ese extremo en el que no le importa lo que digas tú o lo que pueda afectar a su trabajo. No verá nada malo en ello porque nunca interiorizó unos hábitos mínimos de civismo y es muy difícil reeducar a un adulto. Es como acostumbrarse a procastinar, vivir con el desorden o comportarse en la mesa: no se erradica en una mañana y cuando menos te lo esperes habrás vuelto a pasarte tres días en el sofá sin haberte quitado el pijama, con una pila de trabajo pendiente para mañana y platos sucios acumulados en el fregadero.
Si ha dejado de esforzarse por ti, no eres su madre ni tienes por qué aguantar su dejadez. Es un adulto y si no empieza a ser consciente de las consecuencias de sus actos, seguirá perjudicándose así mismo. Yo le daría un ultimátum: o se ducha o te vas a otro piso. No es necesario cortar, pero si es imposible convivir, va a ser mejor si os veis la semana que él se ducha y el resto del tiempo que se apañe con su guarrería.
Suerte, la necesitas.