Hola, yo he estado parecido a ti a principios de año. Estaba en un trabajo donde ya no podía más y me salió la oportunidad de irme. Es cierto que en mi caso era mucho más sueldo, mucho más cerca de casa y menos horario (incluyendo intensiva en verano que en el otro nunca me quisieron dar).
La contra: tengo más del doble de carga de trabajo y una responsabilidad que en el otro no tenía. En el otro no tenía que justificar mis ausencias, en este si.
Pero… desde que he cambiado soy feliz. Ya no tengo la ansiedad que tenía antes, llegando a adelgazar, no compro por comprar (cosas de la ansiedad), me ha bajado la dioptría en un ojo (el oculista tampoco se lo explica), pero sobre todo, se han acabado las migrañas. Todo esto que yo achacaba a mi situación personal (fallecimiento de mi madre) resulta que era cosa del trabajo. Yo sabia que estaba mal, pero no tan mal que fuera la causa de mis males.
Si tu problema son las horas libres, grábate las lecciones y las escuchas mientras vas en tren. Una de las ventajas de ir en transporte público es poder leer. Si quieres, puedes aprovechar ese tiempo, yo lo hacía.
Y si tienes dudas, excedencia con fecha de vuelta abierta en tu actual trabajo.
Lo importante es que estés a gusto en el trabajo, porque no sabes lo mal que estás hasta que lo dejas.
Mucha suerte con tu decisión!!