Te entiendo muy bien. Tuve un novio, quizás de los mejores que tuve, que le encantaba hacerme cosquillas porque le gustaba mucho ver cómo me reía (o eso es lo que decía). Pero el caso es que yo no me estaba riendo, estaba teniendo únicamente una reacción automática, visceral, que me hacía mucho daño. Por más que se lo explicaba, parecía no acabar de entenderlo. Empezó a hacerme cosquillas a traición, sin ningún tipo de aviso. Aunque parece una locura, fue un tremendo alivio para mí dejarle porque ya no estaba cómoda a su lado, le había cogido fobia a intimar con él. Y es lo que va a acabar pasando contigo si no consigues cambiar su actitud.