Como te entiendo! Yo tuve un buen amigo de siempre, primero fue conocido, fuimos al instituto siempre juntos pero no fue hasta l época de la universidad cuando empezamos a hablar. No estudiábamos lo mismo pero seguíamos viviendo en el mismo pueblo.
Me enamore hasta las trancas de el, salimos un par de veces pero no fue algo correspondido. Se que si sentía por mi, pero algo evitaba que fuera a más, no sé cómo explicarme.
Después de aquello hice mi vida tengo mi pareja y sigo con el. El se casó y seguimos en contacto, cada x meses nos hablábamos y nos poníamos un poco al día. Me contó que tenía cáncer. Le seguía la pista y pensaba que se curaría, el tenia esperanzas. La última vez que le escribí fue un par de días antes de fallecer. Nunca me respondió a ese último mensaje.
Cuando pienso en el, me parte el alma y esto fue antes de pandemia. No por lo que significara, pues nisiquiera nos besamos nunca ni tuvimos una relación. En definitiva, la muerte de alguien joven es siempre chocante, se hace violenta, una piensa en que algún día puedes tomar un café o simplemente seguirle la pista y saber que está bien. Y eso acaba.
Con esta historia (y perdona que me haya servido para desahogarme yo), quiero decirte que no es tanto lo que significó en tu vida, si no la muerte de alguien joven. Es durísimo y pienso que quizá estás mezclando la incredulidad con los posibles proyectos de futuro. Mereces más que lo que el té podría ofrecer porque no creo que lo conocieras sin adicciones. Además, cuando alguien joven muere nos recuerda demasiado pronto que nosotros también moriremos algún día y eso es indigesto.
Mucho ánimo, Sigue con la terapia e intenta no quedarte en ese hoyo porque la vida tiene cosas preciosas que, aunque aún viviera el, no era tu persona para disfrutarla. Muchos besos.