Y una cosa más, sólo ponerte un ejemplo, porque me veo muy identificada con tus palabras con lo que yo era hace unos años.
Considero que tengo una buena relación de pareja, cinco años, tres viviendo juntos… Pero al principio de convivir tuvimos unas cuantas broncas antológicas. Yo necesito hablarlo todo y hacerlo cuanto antes, él necesita dejar pasar un rato, enfriarse y reflexionar, porque en caliente no es capaz de argumentar racionalmente y a mi eso todavía me pone más nerviosa. ¿Solución? Dejarle hasta que se le pasa el enfado (nunca han sido más de unas horas), y entonces sí o sí se hablan las cosas. Mano de santo, claro que discutimos (la pareja que te diga que no, es muy rara o miente), pero no hemos vuelto a tener una bronca de aquellas.
Todo este rollo que tú dirás, que para que te lo cuento, solo es para decirte que las personas somos muy diferentes y que, aunque tú necesites algo, la otra persona puede necesitar lo contrario, y ninguna de las dos tiene por qué pasar por encima de la necesidad del otro. Si le hubieras dejado algo de espacio, seguramente habríais hablado al día siguiente y la cosa no habría ido más allá.