No entiendo el ejemplo de la peluquería, es un gasto como otro cualquiera y en mi opinión la economía familiar debe sostener los gastos normales, no entrar a juzgar si son moralmente más frívolos o menos. Yo tengo cuenta compartida y si mi marido me sugiere que la peluquería es cosa mía me indignaría. A las que aportáis a una cuenta común y lo que sobre para cada uno: estadísticamente estáis ahorrando menos que vuestros maridos y tendréis menor libertad financiera. Es una trampa.