Bravo por ti por expresar tu gordofobia con plena libertad. Te quitas un gran peso de encima diciéndolo (y nunca mejor dicho). En estos tiempos en los que se demoniza comer carne, es un contrasentido que se promocione la obesidad como lo más sexy del mundo mundial. ¡Gordófobos del mundo: no estáis solos en vuestra cruzada antilorzas!