Esto mismo le pasó a una amiga y su marido le estaba preparando una fiesta sorpresa por su cumpleaños. Tenía a todo el mundo en quien se podía confiar que no contara nada compinchados.
Casi se divorcian porque ella intuyo que había algo raro, que no estaba donde decía estar y se imaginó lo peor.
La fiesta fue una pasada pero el sabor agridulce cuesta en irse.
Piensa si igual tienes pronto tu cumpleaños, aniversario o algo y quiere darte la sorpresa.