Pues si, esto es algo que si le rondaba en la cabeza, tendría que haberlo dicho antes. Cualquier cambio sustancial en la vida de cualquiera de los dos debería ser debatido y hablado para llegar a acuerdos, tus aficiones son tuyas, igual que hubiera pasado si tú afición es escalar, nadar en mar abierto, o cualquier otra cosa que pudiera conllevar un riesgo.
En parte la entiendo con respecto a la preocupación, ya que mi marido es aficionado al motocross y enduro (las caídas son bastante frecuentes en este deporte) y tiene no una, sino cuatro motos… así le conocí, así me gustó, y cuando vinieron nuestros hijos pues ni siquiera se me pasó por la cabeza decirle que quitara las motos, ya que es su forma de desconectar. Eso no quita que cuando sale me preocupa, pero bueno, es una parte de él que no puedo cortar, ya que no sería él mismo…
Yo me enfocaría en tranquilizarla, lo que hicimos nosotros es que los últimos meses de embarazo y los primeros después de cada bebé, dejó aparcada la afición por un tiempo (es obvio vamos, no te vas a ir por ahí estando ella en lo último del embarazo, ni tampoco después del parto que es cuando nadie duerme y los reflejos no están igual).
Pero ella debe trabajar esa ansiedad, ya que por experiencia propia, la cabeza a veces juega malas pasadas y cuando eres mamá o estás a punto de serlo, aparecen miedos irracionales que hay que aprender a manejar. Hoy será tu afición por las motos, pero mañana puede ser quedarse sola con el bebé, ver una noticia de un secuestro de un bebé y pensar que puede pasar, cualquier accidente… cuando tienes una personita a tu cargo se te pasan por la cabeza todas las variables en las que puede ocurrir algo malo. Es un sentimiento muy común y ya te digo que no vuelves a dormir tranquilo nunca más, pensando en lo que podría pasar cuando tu hijo empieza a salir solo de casa, por ejemplo…