Si tu trabajo es tu negocio y él tiene llaves… lo mejor que haces mañana mismo es llamar un cerrajero y los bombones de las puertas. Cambiados éstos, cambiada la llave, ya no tiene llave pa entrar por que tiene ya no le servirá para nada… Siguiente paso, alquilarte un piso u apartamento, cuando lo tengas ya tienes la mitad de la operación salida lista. Las llaves de esa nueva vivienda en tu negocio, no las lleves a casa de tu futuro ex por si a las moscas. Acto seguido empaqueta a escondidas lo que puedas y sea menudo y te lo vas llevando, todos los días una o dos bolsas con cosas. Lo que se de llevar pesado, aprovechas la ventaja de saber sus horarios, una tarde que sepas con antelación que va a trabajar contratas una empresa de mudanzas y en una tarde se llevan todo lo que tengan que llevarse de su piso a tu nuevo piso. Así un buen día de repente tú ya no estarás en esa mazmorra de las torturas. Sin notas, sin despedidas. Cuando llegues a tu nuevo piso le bloqueas las llamadas entrantes y en las redes sociales, y ese mismo día si puedes, vas a comisaría, a la policía nacional, y lo denuncias por malos tratos y físicos y psicológicos. No tardes más. Con disimulo coge tus bártulos y huye, empieza una nueva vida a ser posible con él entre rejas. En cuanto estés ya en tu piso y no en el suyo verás que todo va a cambiar. Primera noche que dormirás tranquila, primer día que llegarás a casa del trabajo y podrás relajarte… y sobre todo, nada más que pongas pues en polvorosa cuéntalo a los cuatro vientos. Cuenta a tus amigos y familiares que lo has dejado, que has cogido tus cosas, te fuiste y lo denunciaste… verás como no tardas en recuperar viejas amistades que estaban esperando a que lo dejases de una vez. Ánimo y por todas, tú puedes