Es una forma como otra cualquiera de marcar distancias.
Y, como casi siempre, volvemos a poner el foco en el otro. Y, el foco eres tú. ¿Qué quieres?
¿Quieres algo serio? D I S E L O.Puede ocurrir:
– Que él también quiera. ¡Mira que bien!
– Que él no lo quiera y se vaya. Pero eso, NO LO PROVOCA el que tú lo digas. Eso era lo que había desde siempre, y muy probablemente, habrá siempre con él. ¿Se enfadará? Puede. ¿Se irá? Claro. ¿Por lo que tú hiciste? No, simplemente nunca estuvo.
Por desgracia hay otra opción, y es que te dé migajas (para garantizarse él lo que quiere) y te enganches. Y por como lo cuentas, olvidándote completamente de priorizarte a ti misma y lo que tú quieres y centrándote en el otro, si él va por ahí, me da la impresión que te vas a quedar ahí, perdiendo tu tiempo y tú autoestima, enganchada a la esperanza de que cambie, hasta que meses o años después acabes aceptando que no lo va a hacer. Así que si «le agobias tanto que se va», ya te digo que es lo mejor que podría pasarte.