Son refuerzos intermitentes pero a lo torpe. Un narcisista que domine la técnica te hará «love bombing» y no te hará un desplante hasta que vea que te tiene más o menos «en el bote». Luego volverá a manifestar interés para luego ser un borde otra vez y así hasta que lo mandes a la mierda (cuanto antes, mejor).
Al parecer, este amigo tuyo es tan tinto que se le ve el plumero como a un crío de 10 años.