Si te sirve como posible motivo, mis padres son cuasi analfabetos y, aunque yo nunca me avergoncé de esa circunstancia, seguramente en mi caso se tratara de la envidia generacional de que cuando ellos eran críos (mis padres nacieron en los 40 del s. XX) era normal que tu padre pudiera decidir que con 10 años ya no tenías por qué seguir yendo al colegio y te ponían a pencar.