Vamos a suponer por un momento que esta historia sea cierta (cosa que dudo, no tiene ni pies ni cabeza, parece un relato de una adolescente puesta hasta el culo de petas y gin). Sólo una mujer que tenga la autoestima en la fosa de las Marianas, podría haberse liado con semejante neanderthal. La única explicación, es la incomprensible atracción que sienten muchas por los «malotes». Aunque este no es malote, directamente es un puto delincuente cuyo sitio es una celda, donde le dieran a probar el palo de la fregona por la puerta trasera, para que aprendiera.
Pero claro, lo importante es que «me ha dejado por una menor»…
Relato que apesta a fake de manual.