A ver, miramari, yo soy abstemia y tampoco habría criado a mi hijo con un tío que se emborrachara en las ocasiones especiales, por muy normalizado que esté socialmente, ni con un fumador (de nicotina)
La preocupación de la compañera, por lo demás, está más que fundada si a la hermana los porros no le gustan pero está en una fase de enamoramiento en la que minimiza esos comportamientos que, en otra fase, se van a hacer un mundo.