Coincido totalmente con Paula. Yo fui una niña con libertad absoluta por parte de mis padres, me enseñaron desde pequeña a gestionarla. En la adolescencia por tanto tenía mucha más libertad que otras chicas de mi edad y creo que por eso mismo nunca hice gilipolleces. En mi casa siempre se resolvieron dudas de todo tipo así que esa curiosidad tan desmedida no la tuve nunca. Llegué a la excursión de fin de instituto sin esa necesidad de emborracharme hasta el infinito y menos de fallar con nadie ni con mis compañeros ni de otros institutos. Es que solo la idea me repugna. Por tu explicación parecen cavernícolas recién liberados, buf. Si la cosa está así cuando le toque a mis hijos ir de excursión ya te digo que no van. Esa excursión no vale para nada. Es mierda pura. De verdad que no entiendo quién puede justificar un comportamiento así ni que le parezca normal, porque no lo es en absoluto. Y no soy ni fui ninguna mogigata y cerraba hasta el último garito cuando salía de fiesta.