El bebé que cuando lo tienes en la barriga es como tener un amigo por mail. ¡No puedes hacer otra cosa que imaginar cómo es! Y de repente en el parto te dan un bebé en brazos, que es un gurruñito que sólo llora, come y duerme… Sabes que es tuyo porque ha salido de ahí, pero realmente es un desconocido. Yo lo que sentí por mis hijos en el primer momento fue instinto de protección, pero no «amor» propiamente dicho, que empezó a surgir con la interacción y con el tiempo. Imagino que con tu pareja te pasaría igual, no fue amor instantáneo, sino que fue con el tiempo. Con la primera me sorprendió, con el segundo ya sabía cómo era y pasó igual