Voy a suscribir las palabras de Alaska: «La gente me señala, me apunta con el dedo, susurra a mis espaldas y a mí me importa un bledo; ¿qué más me da si soy distinta a ellos? No soy de nadie, no tengo dueño.»
Pues eso, ¿A QUIÉN LE IMPORTA LO QUE TÚ HAGAS? A ti, y solo a ti.
Vístete como te dé la real gana.