Una vez, en clase de historia de España en bachillerato, el profesor le preguntó a un compañero que qué quería, al verle, supongo, la cara. Él le dijo que no sabía a qué se refería y el profesor le respondió con un «haga usted su pregunta» (él nos trataba siempre de usted). El compañero dijo que no, que era «una tontería» y tras un rato de tira y afloja, preguntó.
No recuerdo la pregunta, pero si las risas de algunos porque la pregunta era una tontería pero, si se analizaba un poco, no lo era tanto. Lo que sí recuerdo fue la respuesta del profesor a las risas: «la única pregunta tonta es la que no se hace y la suya, tiene sentido».
No te cortes en preguntar, reduelve tus dudas por «tontas» que te parezcan y repite «la única pregunta tonta es la que no se hace»