Da igual si has engordado o si has perdido las dos piernas.
Él se ha comprometido contigo. A estar en la enfermedad, en la pobreza, para bien y para mal.
Si él falta a ese compromiso es responsabilidad suya y sólo suya.
Nadie se casa con condiciones. Te quiero «hasta que engordes», te quiero «hasta que vayas al paro», te quiero «hasta que surja alguna dificultad». No.
Que apechugue.