Yo he perdido a mí padre, a dos tíos y a mí hermano prematuramente por enfermedades causadas por el tabaco, así que imagínate el asco que le tengo. Sin embargo, estoy casada con un fumador empedernido, que ya tiene los pulmones hechos polvo y está seriamente advertido por los médicos de que va a acabar mal, pero es incapaz de dejarlo. Después de un ingreso en el que estuvo gravísimo, lo dejó unos meses, pero volvió, y sé que tarde o temprano , caerá por su tozudez y su incapacidad de asumir que el tabaco le está matando, y no terapias psicológicas ni programas anti – tabaco han hecho que lo deje,, así que , si tú no soportas que fume y él no quiere dejarlo, tendrás que plantearte acabar con la relación.