Yo, de pequeña era horrible comiendo… y tampoco me gustaba el comedor porque me obligaban a comer, por no comentar el suplicio que era para quien tenía que vigilar que comiera. Al final, lo que hicieron mis padres fue decir que no me obligaran, que comiera lo que quisiera, que si luego tenía hambre que me aguantara hasta la merienda… y ya está, problema solucionado. Después, el comedor me parecía maravilloso porque comía lo que me entraba, con mis amigos, y luego jugábamos en el patio.
Mira a ver si el problema va por ahí.