A mí me das vergüenza tú, básica. Esperemos que el chico se percate de tu superficialidad y cobardía. Si tanto te molestan sus pintas, díselo. Pero no lo haces porque entonces pasarías vergüenza de verdad por sentirte tan absurdamente banal, nadando en la más profunda necedad. Y eso hace pupita, ¿no? Ay.