Yo conozco una chica que su marido viajaba mucho, y le ponía los cuernos sin control. Y la chica no quería darse cuenta.
O sea, que la culpa no la tiene Lara (la autroa del post) por «pensar mal».
El refrán de nuestras abuelas sigue vigente: -Piensa mal y acertarás-
Si le preocupa será por algo. No hagais sentir mal a Lara. Yo te entiendo, Lara.