Lo primero, no se puede hacer cambiar a nadie. Él es así y le tienes que aceptar como es. Se pueden pulir asperezas, pero no vas a lograr en dos días lo que no consiguieron sus padres en años ¿o alguien se creen que nunca pelearon con él para que comiera otra cosa? seguro que lo hicieron, pero acabaron tirando la toalla. Si no quiere cambiar es lo que hay.
Al final todo es poner en una balanza lo positivo frente a lo negativo, y valorar si te compensa sacrificar esa parte social de tu vida de salir de comidas por ahí, frente a todo lo bueno que te aporta.