En mi casa somos tres hijos, la mayor tiene 29 años y el pequeño acaba de cumplir 20. Ninguno de nosotros fue a Disneyland de peques, ni nuestros primos ni nuestros amigos. Vivimos en una zona humilde donde no teníamos dinero para eso y ni siquiera lo pedíamos porque sabíamos que estaba fuera de nuestro alcance. Apenas conocíamos a nadie que había ido, como mucho alguno de nosotros en la clase tenía un primo rico que vivía en la capital que por su comunión le habían regalado ir a Disney y nos lo contábamos incrédulos, porque para nosotros lo raro era ir a Disney. Nos lo imaginábamos como un lugar remoto en la otra punta del mundo e incluso como si fuera una leyenda. Y te puedo prometer que hemos crecido completamente felices sin pensar absolutamente nunca en Disneyland y nunca nunca nunca envidiamos a los niños que iban. Nos sentíamos los reyes del mundo en nuestra semana de vacaciones en Fuengirola, porque tampoco teníamos más tiempo ni dinero para las vacaciones.
Si tú te lo puedes permitir y quieres, ve, si no, si como dices te parece un robo o algo innecesario, pues no vayas. Pero por dios, de ahí a ser egoísta madre mía!!
Lo que he considerado suerte en mi infancia y ha hecho que sea feliz, tanto para mí como para todos nosotros, ha sido sin duda las pedazo de madres trabajadoras y cariñosas que nos han criado. Esa es la verdadera suerte.