Coincido con los mensajes anteriores, y te contaré una experiencia muy parecida.
Tengo un primo con down 7 años mayor, y cuando era pequeña, con 9 añitos, iba a casa de mi tía y jugaba con mi prima y el chico. La cosa es que al principio todo genial, muchos abrazos y muchos besos. Pero no se que pasó al cabo de un par de años, que empezó a querer besos en la boca. Así llenos de babas. Ahí yo ya estaba en la preadolescencia y me producía rechazo. Y cuando yo le rechazaba, me mordía en el brazo. Así que obviamente ya no quise estar a solas con el en la misma habitación. Entendía que el era «diferente» y que podía no entender que no me sintiese cómoda, pero no sabía que más hacer. Mi tía solía responder que claro, hay que entenderle que el no razona como nosotros. Con 14 años fie la ultima vez que fui a su casa cuando intento propasarse. Y fie la ultima vez que le vi.
Con esto quiero decirte, que vigiles el comportamiento y no los dejes solos. Tal vez sea una actitud que tú hijo rechaza y sienta que «deba» aceptar