Si de verdad tuviera un problema con los ruidos, le molestarían en tu piso.
Si de verdad tuviera un problema con los ruidos, te habrías dado cuenta en este tiempo: ¿no habéis dormido en hoteles u apartamentos turísticos?
Si de verdad tuviera un problema con los ruidos, alguien lo sabría: ¿te han hablado de esta característica suya sus padres, sus hermanos, amigos…?
Si de verdad tuviera un problema con el ruido, no se estaría planteando por segunda vez comprar un bajo, que es el tipo de piso con más ruidos que hay.
¿No te das cuenta de que se está riendo de ti? Pregúntale de verdad qué beneficio ha sacado del primer piso, y cuál tiene previsto sacar de la venta del segundo después de que tu padre y tú lo hayáis reformado. Abre los ojos.