Obligar a tu pareja a decir o hacer lo que tu quieras es tóxico. Si él no quiere decir que tiene pareja, tendrá sus motivos (más o menos deshonestos), y es libre de tomar esa decisión. Ahora, no te niego que tienes motivos más que suficientes para desconfiar y estar con la mosca tras la oreja… estate atenta, porque lo que te ha dicho, aunque puede ser verdad, suena muy muy muy raro.