Déjala, en mi boda cantó una chica que se ofreció en el momento. Cantó fatal pero nadie se rió, todo lo contrario, todo el mundo apreció la valentía de ponerse delante de tanta gente para dedicarnos algo a los novios. A mí me gustó el detalle. Déjala que haga lo que le apetece, mientras los novios estén de acuerdo está bien.