Pues yo ahí te digo lo que haría yo.
O te dedicas a vivir tu vida y a priorizarte a ti mismo (no digo que dejes de verla, si no que marques unos límites sanos para que ella no sea el centro de tu vida) y te dediques a hacer cosas que a ti te gustan, como ir al cine, leer o qué sé yo, procurando también no quedarte mucho a solas (de manera sutil, lo suficiente para verla pero que no se de cuenta de que la «evitas») hasta que ella y tú os aclaréis.
O si estás en un ambiente donde ella representa mucho para ti (por ejemplo, yo cuando estuve de Erasmus, los amigos de allí quedábamos todos hasta para ir al supermercado) haz de tripas corazón e imponte, demuestrate que por mucho que la quieras tu salud mental está por delante de su indecisión.
Igualmente lo mejor que te puedo decir es que mires las cosas fríamente y que cuando estés calmado te comuniques con ella (comunicarse NO SIGNIFICA reprochar que me haces o me dejas de hacer si no construir una conversación que sirva para conoceros mejor).
Esta comunicación (a priori incómoda) tiene que servir para romper una ilusión o para construir algo bonito los dos. PERO fíate de tu instinto y hazlo con la cabeza fría y las ideas claras.
¡Mucho ánimo, ya nos contarás!