Imagina que te casas tú y que una de tus mejores amigas decide no asistir porque no puede asumir el coste del regalo. Preferirías una y mil veces que ella lo hablara contigo y no te importaría lo más mínimo que no te diera regalo, porque lo importante para ti es que ella comparta ese día tan importante contigo… no? Pues, lo mismo.
Realmente te ves no estando el día de su boda porque te dé apuro hablarlo con ella? Te vas a arrepentir mucho y entiendo que a ella también le dolería.
Lo dicho más arriba: el vestido incluso lo puedes pedir prestado a alguna amiga o prima… y para el pelo y maquillaje no te tienes que gastar un solo euro.
Todos en algún momento hemos estado tiesos, que eso no te dé vergüenza. Anda, llénate de valor y ten la conversación… y que tu única preocupación sea cuánto te van a doler los pies de tanto bailar!