Tienes que estudiar muchas, muchas, muchas, muchas más horas. ¡Qué estás opositando! Olvídate de lo que hacías en el instituto o la universidad. Ahora estás opositando. Tienes que saberte las leyes coma por coma. El consejo que te ha dado Ana es muy acertado. Repítelas en voz alto hasta el cansancio. Y si te da dolor de cabeza pues hay que aguantarse y seguir repitiendo cada palabra. Si estás opositando en serio se acabaron los fines de semana, como mucho se descansa una tarde o un día fijo a la semana.