Mi primer día de convivencia con mi marido, discutimos tan fuerte que yo me quería ir de casa a mi casa con mis padres. Y el me dijo que si me iba por la puerta ahí se acababa la relación, porque eso es convivir, estar en las buenas y en las malas. Cuando discutes con tu pareja y cada uno vive en su casa, silencias el teléfono y fin, no tienes que verle ni estar con el hasta el dia siguiente o hasta que se te pase, sigues haciendo tus cosas y tu vida. Cuando discutes y llega la noche y tienes que dormir con tu pareja al lado a pesar de no querer ni verle… Eso es otro cuento. Cambia el modo de relacionarse, cambia el modo de discutir, cambia el modo de solucionar los problemas, cambia todo.
Cambia el sexo. Mi pareja y yo eramos unos máquinas, 7/7 días 3-4 veces por día. En temporadas de más trabajo 1 al día mínimo. Donde fuera y como fuera.
En casa y viviendo juntos todos los días y conforme pasa y pasa el tiempo… Ahora son 2 veces por semana aprox. Y a veces esto crea problemas y conflicto también.
Cambia el modo de vivir y hacerse responsable de la casa, los gastos y el dinero. Yo me compraba lo que quería con mi sueldo, sin limitarme en nada porque en mi casa no faltaba de nada. Mi marido jamás ha movido un dedo en su casa porque su madre lo hacía todo. Su primera lavadora me destruyó mi camiseta preferida, yo tuve que renunciar a comprarme toda la ropa que me gustaba porque de repente había facturas que pagar, alquiler, etc. En general en mi caso no hemos tenido grandes problemas en dividir las tareas de casa, a pesar de que el era un niño de mamá que no sabía ni freír un huevo. Aún ahora a veces le enseño a preparar nuevas cosas pero el siempre ha tenido claro que era cosa de los dos.
Aprenderás a conocerlo en los días buenos, y en los días malos también. Y los días malos hay épocas que son constantes. Siendo novios hablaba con mi marido pero no era su «psicóloga» como lo soy ahora. La confianza crece, el amor crece, pero los problemas también.
Mi marido fumaba, siendo novios nunca fue un problema. Viviendo juntos lo dejó porque llegó un momento que la cosa se convirtió en: el humo o yo. Aquellas cosas que antes tolerabas de repente se vuelven intolerables, y otras a las que les dabas mucha importancia de repente entiendes que no importaban tanto.
Los dos habíamos convivido antes con otras parejas y no funcionó. En cambio entre nosotros si funcionó. Por eso es importante convivir, porque es cuando de verdad conoces al otro, y te enamoras más o te desenamoras.
La convivencia es un paso mucho mayor que casarse de hecho. Si me preguntas que cambios hubo en nuestra pareja antes de convivir y después, puedo pasarme horas hablando. Si me preguntas que cambió en nuestra relación después de la boda, mi respuesta es clara: nada. El día siguiente a casarnos nuestra relación era exactamente la misma que el día anterior, y nos casamos con fiesta y todo. De hecho ahora que han pasado los meses y vamos al primer aniversario, a veces recordamos la boda y decimos: parece que nunca pasó. Porque no ha cambiado nada nuestra vida.
Conclusión: no te cases sin convivir.