Quizás no me he explicado bien, pero yo estaba hablando con el encargado y ella se metió en la conversación. No me lo dijo a mí sola como una crítica.
Y no me quejo por todo, si me gritan son sentido o intentan humillarme, ahí es cuando me quejo, luego yo hago mi trabajo y de echo no he cambiado ni he bajado el ritmo. Tengo 30 años y aún me queda mucho por aprender y si tenéis razón, esas cosas es mejor no contarlas..