El estilo es cómo nos queda a cada una la ropa, cómo sabemos llevarla y «moverla», no la capacidad de elegir la ropa.
Cuando una amistad empieza a acumular estos resquemores, se estropea, a no ser que ambas seáis capaces de mantener una conversación muy honesta sobre las inseguridades propias, su manera de afrontarlas y lo que te hace sentir al respecto.