Habla con él de manera seria, clara y firme. Déjale claro que una cuenta en común debe ser para gastos domésticos, del día a día y siempre consensuados entre ambos. Las «sorpresas» o regalos las paga el que las hace,no los dos.
Pide de vuelta la mitad de tu dinero y recuérdale el capítulo de los Simpsons en el que Homer siempre le regala a Marge cosas que en verdad le gustan a él y las va a usar él solamente, pero las disfraza de regalo para ella.
Es importante que no te conformes con quedar como una «desagradecida», con un «regalo» que para tí no lo es y ni querías y sin el dinero.
Si sigue enfadado y no entra en razón, sinceramente menudo cretino.