Me encanta lo comprensivas que son aquí muchas. Si hablan como simios, eligen un destino de viaje de amigotes que es la cuna afamada del turismo sexual (me imagino que tienen muchas inquietudes culturales relacionadas con el país que se pueden inferir en su discurso), y demás, blanco y en botella. Soy lo menos celoso del mundo pero a mí me canta por bulerías. Lo mejor es que no digas nada y estés atenta, no deben ser muy listos. No te rebajes a mostrar celos pero no pierdas la comba. Apostaría a que el lema de semejante jauría es ya «lo que pasa en La Habana se queda en La Habana».