No tiene porqué ser tu caso, especialmente porque eres joven y parece que no eres mamá. Pero yo sufrí lo que te está pasando a ti como consecuencia de dos situaciones. La primera y desencadenante fue la necesidad psicológica de terminar la lactancia de mi hijo, y la segunda fue la obsesión desmesurada de mi expareja por tocarmelos aún cuando le decía que no lo hiciera. Hoy en dia me siguen rechinando los dientes, pero puedo tolerarlo. Trátate con un profesional.