Te lo confirmo: son despreciables. Mi marido también es tío abuelo de dos niños, uno de «sangre» y otro que no, y nos da exactamente igual. Los dos tienen regalos por cumple y Reyes, los dos vienen a casa a jugar y a los cumpleaños, ya que son de la familia. No me puedo imaginar haciéndole un desprecio tan flagrante a una niña.
Yo te diría que más vale una colorada que ciento amarilla. Explico la situación tranquilamente, evitando decirlo en caliente porque ahí estamos más viscerales, y si la situación persiste, ahí sí se enterarían de lo que es bueno… Según entran por la puerta estoy saliendo yo con las niñas, porque no hay cosas más terrible que esas niñas crezcan pensando que en determinadas ocasiones una es de primera y la otra de segunda… Mucho ánimo