Si llegáis justos a fin de mes pensad en el piso de la playa como una fuente extra de ingresos. Le hacéis un par de arreglos básicos y la alquiláis ahora verano, puentes y semana santa. Tener un piso en la playa es un lujo que no os vais a poder permitir nunca si dices que no vais sobrados de dinero. Sin embargo de esta forma tenéis un segundo negocio al que le podéis sacar dinero y además os podéis ir 10 días al año a la playa «gratis». Yo no la vendería.